Comienzo hoy, en realidad no sé porque lo hago hoy y por qué no lo hice antes, solo sé que hoy empiezo el largo relato de los espesores de mi ser, aquel que abandono y abrazo de forma tan alternadas que pareciese no tener importancia para mi, cual si fuese un ser amado que un día acojo y al otro día olvido su nombre.
De un principio para mí lo más “importante” siempre fue la evaluación social de mi conducta y de mis actos. Recuerdo lo importante que era esperar un elogio una felicitación un “lo hiciste bien”, siempre sentí que el espejo de mi valor como ser seria la evaluación que otros seres me presentaran acerca mío, no teniendo mayor relación en su magnitud el ser “elegido” para esta evaluación. A medida que el tiempo transcurría y las situaciones de la vida se grababan en mi cual si fuese un disco de vinilo el valor del “evaluador” paso a tener importancia, importancia que no necesariamente estaba relacionadas a su calidad como “evaluador”, sino al valor que esta persona tuviera para mí como valor absoluto, dentro del cual lo que más influía era que yo sintiese algo por él, quizá relacionado a la admiración o simplemente al cariño o el apego. Se dieron muchas situaciones así, en las cuales yo sentía un afecto por alguna persona y dejaba que todos los juicios que ella emitiera sobre mi fueran “acertados” y aceptados casi por norma y con mínimas evaluaciones o juicios de mi parte, cosa por más peligrosa ya que usaba estos juicios y apreciaciones para tomar decisiones sobre mi mismo; es decir dándole la potestad a esta persona sobre quién soy y que valgo para mí mismo. Analizando esto entonces.. Yo no me pertenecía al menos en juicio y percepción sino que simplemente me donaba a otros para que estos decidieran por mí el valor que pudiese tener. ¿Por qué haría yo esto? Porque no tomar lo elementos del entorno para poder juzgarme a mí mismo sin “obsequiar” de tan simple manera a otros ese derecho, la verdad no conozco esa respuesta, solo sé que me siento muy arrepentido de que haya sucedido así.
Si bien se (de alguna forma) que para que algún objeto sea bien conocido o apreciado es necesario que este sea observado de un punto de vista más externo y objetivo, también creo que el objeto en su esencia se aprecia de manera más profunda, en algunos aspectos, que lo apreciable desde el exterior, pero entonces ¿que tiene más valor, la información completa como un todo (irreal) lo parcial externo y fácilmente observable o lo interno que yace en lo arcano?. Sin dejar de lado la pregunta de para quien es más importante; es decir vale más lo que importa al ambiente en que vivo o lo que me importa a mí en lo particular, lo que necesariamente me lleva a la pregunta de que tanto me importa el ambiente en que vivo, que valor le doy, específicamente en relación a lo que me importa de mi mismo, luego si lo que me importa del ambiente en que vivo es precisamente lo que concierne a lo que me importa de mi mismo; entonces lo que más importa es lo que soy (o lo que entiendo que soy). Entonces como conclusión momentánea estando sumido en un ambiente “evaluador” lo que sensiblemente a mí más me importa soy yo.
Siempre me he preguntado para que estoy en este mundo, cual es la razón el motivo; la vieja pregunta del motivo de la existencia, y quizá mi respuesta estaría cerca al afirmar que es contemplar y admirar, sorprenderme y encontrar sentidos en lo que observo. La huella imperecedera del creador… de la inteligencia creadora del origen que pario esta realidad. Ahora lo que mas me angustia es el tiempo, la sensación de que no puedo detener el reloj de mi biología lo suficiente para sentirme tranquilo y relajado al contemplar y meditar sobre mi existencia; sin embarago encuentro mi tiempo muy provechoso, cual si fuera un banquero acumulando riquezas, juntando para aquel futuro periodo de carestia ….. jajajja carestia de que … no lo se carestia de conocimiento de la base de la instrospeccion del centro estético y puro de la existencia misma la dejada mano de la resolución de las antiguas preguntas de la humanidad o de mi humanidad fabricada a mi medida y orden, siento aveces que la filosofía ha muerto ha sido dejada como un cadáver seco por el tiempo tendida sobre un camino olvidado, y siento que a este mundo le hace tanta falta un poco de atención de atención en su verbo en su base en su historia llena de aspectos confusos e irresolutos y tan bellos como bello es el caos que dio la esperma de este mundo.
domingo, 4 de octubre de 2009
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